El mejor guionista de cómic del momento es sin duda alguna Mark Millar. El escocés, que logró su consagración con la espectacular serie The Ultimates de la Marvel, ha alcanzado un nivel creativo tan grande que se puede dar el lujo de involucrarse en proyectos más personales como la miniserie 1985. La historia es un homenaje a todos los fanáticos del género de superhéroes, pero no solamente es una gran aventura creativa de Millar, también representa todo un logro técnico en su realización.
Empecemos por recordar la consagración de Millar. Ya se ha escrito en repetidas ocasiones cómo logró este guionista escocés escalar posiciones en el mundo de la historieta norteamericana por lo que en esta ocasión comentaré sobre mi experiencia personal y cómo descubrí a este magnífico guionista. En mi caso, la afición a las historietas de superhéroes estaba bastante mermada. Las tramas inverosímiles, el culto por los dibujantes en desmedro de historias inteligentes (los últimos cómic que había leído eran sendas páginas de dibujos de hombres musculosos… hasta pensaba que el cómic se estaba volviendo gay) y la constante repetición de temas ya tratados me habían hecho perder interés en el género.

Sin embargo, para comienzos de este siglo se anunciaba el estreno próximo de una aventura cinematográfica de uno de mis personajes más queridos: el asombroso Hombre Araña. Esta novedad de aquel entonces hizo que me acercara tímidamente al universo superheroico. Primero pensé en ponerme al día sobre cómo iba el ambiente de la historieta, así que aproveché en revisar la estupenda página de historietas digitales de la Mavel, Dot Comics. Lo primeros que encontré fue la nueva serie Ultimate de Spiderman, con guiones de Bendis y dibujo de Bagley. Confieso que inesperadamente quedé enganchado a estas nuevas aventuras del amistoso vecino arácnido y no era para menos cuando se trataba del otro guionista mayor del universo actual de la Marvel. Me refiero al talentoso Bendis. Luego, seducido por línea editorial Ultimate, decidí revisar las historias de los vengadores. No esperaba mucho la verdad de una historia con una gran cantidad de superhéroes coloridos. Tener a Thor, el Capitán América, el Hombre Gigante, la Avispa, Hulk y a Ironman en una historia no era precisamente sinónimo de calidad, al menos en mi caso. Me temía que todo sería la clásica historia de patada, puñete y demás golpes que tanto gustan a los niños, pero que dejan tanta desilusión en el lector adulto. Para fortuna mía, me equivoqué.
La historia de los Ultimates eran un reloj en su estructura. Todo estaba puesto en su sitio correcto. Los personajes eran verosímiles (algo muy difícil de lograr en estas historias de tipos disfrazados) y sobre el personaje de Hule era nuevamente ese personaje ambivalente que podía ser villano y héroe a la vez. Los héroes clásicos como Ironman y el capitán eran más realistas que nunca y para coronar el estupendo cómic, el dibujo era una obra maestra de Bryan Hitch. Por todo esto quedé más que agradecido a la historia creada por Millar y renové mi interés en las historietas de superhéroes.
La siguiente oportunidad en la que Millar me deslumbró fue con la saga de la línea Marvel Knights dedicada al trepamuros. El arco argumental dedicado a Spiderman titulado “Entre los muertos” resultó ser una espectacular renacimiento de villanos clásicos como Electro y el Buitre. Una serie que Millar trabajó a pulso con otras estrellas del dibujo como son la pareja Dodson y el genial Frank Cho. Para cuando terminé de leer la historia de Spiderman, que duró un año por tener 12 episodios mensuales, ya estaba convencido de que Millar era uno de los grandes guionistas de la época actual. Un argumentista que delineaba bien a sus personajes y que construía espectaculares escenas de acción. Si a eso le sumamos que sus tramas eran por lo general realistas y obligaban a pensar más de lo acostumbrado al lector de tebeos, me quedaba claro que se trataba de un grande de la historieta mundial.

Cuando parecía que Millar ya había escrito sus mejores historias y nada las podía superar, llegó esa increíble saga de la Marvel titulada “Civil War”. La historia creada por un conjunto de los mejores guionistas y editores de la Marvel fue otro rotundo éxito de la casa editorial de Hulk y parte de su suceso fue precisamente dejarle su ejecución al extraordinario Millar. Recuerdo que cuando leí esa saga pensaba que al final la historia decaería mucho, sin embargo Millar me sorprendió con una historia fraticida en la que los verdaderos héroes son aquellos que precisamente el público consideraba los verdaderos malos. El tema principal de la historia era la posibilidad de regular a los superhéroes y el peligro que significaban para la sociedad (algo que ya había tratado el maestro Stan Lee en sus historias de los años sesenta, especialmente con el personaje JJ Jameson). Los grandes personajes de esa historia eran Ironman y el Capitán América.
Uno podía pensar que Millar ya no podía hacer nada sorprendente, pero luego viene la magnífica 1985 con la historia de un niño americano del mundo “real” aficionado a las historietas en el año 1985. Este niño (un reflejo del propio Millar en su infancia) vive pegado a las historias de Secret Wars y de pronto descubre que los peores villanos del universo marvel, dirigidos por el Hombre Topo y el Dr. Doom, irrumpen en nuestro mundo para dominarlo. El argumento prefecto para todos los freaks de historietas que narrado por Millar se convierte en una pieza de antología.
No solo se trata de una buena historia, también se trata de uno de los esfuerzos editoriales más importantes de la casa de las ideas Marvel. Para su realización tuvieron que emplear actores a los que se les fotografió como parte de las escenas narradas por la historieta. Luego sus fotos fueron fusionadas por ordenador con el dibujo original de la historieta y se compuso en forma de fotonovela, pero con un acabado de dibujo a lápiz. Para tener una idea de lo que demandó la empresa, se tuvo que contratar a más de 100 actores para poder realizar la obra.
Se trata sin duda de otro de los trabajos excepcionales de Millar que actualmente también se encuentra abocado a la serie nueva de los cuatro fantásticos. Un autor imprescindible Millar.