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Fantasía o ¿verdad?

Blade Runner y el Sueño de los Androides

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
Red Blogia
07:00h Viernes, 18 de julio de 2008
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Una de las obras cumbres de la ciencia ficción Blade Runner, tiene dos orígenes venerables. El primero de ellos es la obra de Philip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?. El segundo origen es la fantástica película de ciencia ficción de Ridley Scott Blade Runner. Se trata de dos orígenes de un mito que nos subyuga desde su primera concepción. La obra de Philip K.Dick nos introduce en un mundo fantástico en el que los seres humanos deben huir de los replicantes. Se trata de una versión anticipada de los clones humanos. Algo que en el año de la publicación de la obra de Dick estaba muy lejano de ocurrir y que parecía una quimera. Sin embargo, desde la oveja Dolly es una realidad que nos acecha y nos entusiasma y aterroriza por igual.

La novela de Philip K Dick nos presenta en realidad dos tramas importantes. Por un lado tenemos la historia del mercerismo, un movimiento espiritual que domina las creencias de los supervivientes de la tierra. Se trata de la religión dominante que abrazan los seres humanos luego de una guerra mundial que ha dejado al mundo sumido en la oscuridad. La otra trama importante de la novela de Philip K. Dick es la cacería de androides. Seres mitad robóticas, mitad humanos (no propiamente clones como se les concibe hoy) que representan una forma de vida distinta, superior en algunos casos, a la de los seres humanos y que debe aniquilarse por los cazadores de bonificaciones (Blade Runner en la película). Una importante diferencia respecto a la película de Ridley scott es la ubicación de la historia en San Francisco y no en Los Angeles como en la película. Aunque algunos piensen que ambas ciudades son en realidad la misma cosa.

La película de Ridley Scott es un clásico de la ciencia ficción. Para empezar su influencia en las obras de ciencia ficción ha sido espectacular desde su estreno. Películas como “El quinto elemento” utilizan muchas de sus escenas visuales para componer escenas. La famosa escena del taxi volador es una versión pop más colorida de los patrulleros voladores de Blade Runner. También la saga de la Guerra de las Galaxias rinde homenaje a Blade Runner en la escenificación de la ciudad de Coruscant en el episodio “El ataque de los Clones”. Incluso Batman en su nueva saga que empieza con la película Batman Begins (valga la redundancia) nos presenta una ciudad Gótica casi futurista y crepuscular. El director Christopher Nolan de la nueva película del Hombre Murciélago ha confesado que se inspiró en la película de Scott para deliberadamente construir su ciudad Gótica.

La importancia de esta película de Ridley Scott también va más allá de su influencia en el género de Ciencia Ficción. En el mundo de los negocios también marcó un hito importante. Se trata de unos de los estrenos para video más exitosos de la historia del cine. Incluso se sabe que su fama de película de culto empezó con las ventas espectaculares que obtuvo la venta del video de la película. La historia empieza con el estreno de la película en 1982. Se trataba de una apuesta segura. Contaba el filme con uno de los directores más taquilleros y reconocidos de aquel momento (y todavía de este momento): Ridley Scott. La carrera de Scott había producido un clásico total del género con el estreno de la memorable Alien. Una mezcla feliz de la ciencia ficción con el género de horror. Una película de culto que no palidece frente a esta otra gran película de Scott de la que escribimos ahora. Ambas son verdaderas joyas de la ciencia ficción que con el paso de los años siguen aumentando la devoción de sus miles de fanáticos en el mundo. Unas verdaderas piezas maestras del cine. Como en esta historia todo está encadenado, para la elección del papel protagonista Ridley Scott eligió a una de las estrellas de la saga de la Guerra de las Galaxias, el gran Harrison Ford. La anécdota es que el director de Blade Runner se había inspirado en la escenografía de la Guerra de las Galaxias para imaginar sus viajes y naves espaciales (realmente el género de la ciencia ficción cambió con el estreno de la Guerra de las Galaxias, más allá de sus lamentables precuelas que siguieron 20 años después a la trilogía original). Con Ford en el papel principal y con Scott en la dirección, todos esperaban un éxito sin precedentes para la película de ciencia ficción. Sin embargo, su trama adulta no logró consolidarse en el gusto del espectador promedio de cine (un público que solo busca escapismo y al que no se le puede pedir mayor ejercicio mental) así que la película sin pena ni gloria en su estreno. Quizás con más pena que gloria.

Pero la gloria de la película llegaría años después con el imperio del video. La Warner Brothers ofreció en su catálogo de películas de alquiler y venta para el mercado de video a la olvidada Blade Runner. No se esperaba gran cosa y la sorpresa ocurrió. Las ventas de la película se dispararon exponencialmente y se descubrió una gran base de fanáticos del filme que alababan la película por sus grandes virtudes argumentales y estéticas. Las posteriores ediciones de la película no hicieron más que confirmar la gran fama de la película de Scott. Con el paso de los años, los estudios ofrecieron a Ridley Scott la posibilidad de realizar la versión que realmente deseó estrenar el director en su momento y se descubrió otro secreto. La película que todos conocían y querían del año 1982 era una versión realizada a disgusto por el director. Muchos se sorprendieron y esperaron asombrados la nueva versión que preparaba el director con los estudios. Se anunciaba la inclusión de escenas cortadas en su momento como la famosa escena onírica del unicornio. La espera de los fanáticos fue premiada con una obra maestra mayor. Se suprimió la narración en off de la película a cargo de Harrison Ford y la película resultó mejor que la versión inicial (aunque la primera versión conserva su encanto) y la reputación de Blade Runner se elevó al categoría de la más grande película de culto acerca de la ciencia ficción.

Respecto a la obra de Philip K. Dick, opacada pese a sus méritos por la versión de Scott, se volvió a publicar con un nombre distinto. La obra de los sueños de los androides se volvió a vender con el nombre que la identificaría siempre: Blade Runner… algo que no molestaría al autor, ya que poco antes de morir presenció una función especial de la película (solo para él) y se mostró más que satisfecho. Estaba seguro de que sería la más querida obra de ciencia ficción. Y lo fue.

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