Los cuentos de los hermanos Jacob y Wilheim Grimm fueron gran inspiración para uno de los mejores cineastas contemporáneos, el mexicano Guillermo del Toro, célebre por sus dos films sobre el personaje de historietas de Mike Mignola: Hellboy.
Los hermanos Grimm fueron dos escritores alemanes que investigaron y plasmaron en sus historias las grandes historias de las leyendas y mitología germánicas. Escribieron muchos libros infantiles durante los primeros años del siglo XIX. Muchísimas de sus historias siguen siendo de las más consumidas por niños de todo el mundo.
Un cuento de hadas es una historia de carácter y distribución oral, son por ejemplo las sajonas Bed Time Story (historia para la hora de dormir).
Disney Pictures, la firma productora internacional fundada por el cineasta Walt Disney, convirtió al color verde decenas de las viejas y queridas historias de tradición oral germánicas que con tanto trabajo habían recopilado los Grimm, creando su propia tradición y mitología, podríamos llegar a decir. Cenicienta, Blancanieves y Hansel y Gretel seguirán vivos por muchos años más, dentro o fuera de los cuentos de hadas.
Guillermo del Toro, como todos, creció junto con los cuentos de los hermanos Grimm y probablemente con los dibujos animados de Walt Disney; nuevamente: como todos. Pero yo se, no porque él lo haya dicho, sino porque lo adivino en sus imágenes, que Lewis Carroll figura entre sus lecturas más importantes (sea dicho también que Alicia en el País de las Maravillas, la obra principal del escritor, fue en 1951 convertida en una de la películas más fascinantes de la Walt Disney Pictures).

Pensando en los Hermanos Grimm y en Lewis Carroll, podemos entender como a un director mexicano, que ya había probado la magia de hollywood (que suele arruinar las aspiraciones de muchos cineastas que terminan en pochoclo y mantequilla), se le pudo ocurrir un film en el que una niña entra en un mundo fantástico y grotesco, evadiendo así la realidad, tan oscura a la vez, de los primeros años de la España de Franco, y los años de la postguerra.
No es la primera ni la última vez que Del Toro ubicara historias de fantasía o terror en este período de la historia ibérica. Ya había logrado impresionar al público con su terrible film de El Espinazo del Diablo, en 2001. Film en el que un joven encuentra un fantasma en un orfanato que lo guiará para encontrar un oscuro secreto, pero esta historia transcurre durante la guerra civil, lo cual tiene sus implicaciones. Luego, en 2007, volvió a una idea parecida con el film El Orfanato, solo que esta vez como productor. Fue dirigida por Juan Antonio Bayona. Vuelve a entregarnos un film oscuro y sobrenatural que involucra la receptividad de los niños a este mundo, pero siempre metido en un entorno de oscuridad mucho más humana que fantasmal.
El Laberinto del Fauno (2006) fue reconocida en todo el mundo como un gran film, por o a pesar de su violencia y su guión jugadísimo y fuerte. Arrasó con los más grandes festivales de cine del mundo, como el Festival Internacional de Cine de Cannes, el Festival de Cine Fantástico de Sitges y el festival Buenos Aires Rojo Sangre. En este último el film fue acogido con los brazos abiertos, ya que gran parte de la población de Buenos Aires es descendiente de inmigrantes españoles que huyeron de la guerra y de Franco.
La historia del film transcurre en el noroeste de España, aunque nunca se determina del todo la locación. Cuenta sobre las experiencias de Ofelia, una niña de 13 años que viaja con su madre, Carmen (Ariadna Gil) hacia el encuentro con Vidal (Sergi López), el nuevo marido de la mujer. Ella carga en sus entrañas un hijo inminente. Vidal no es otro que un cruel y sanguinario capitán de la Guardia Civil Franquista.
Se encuentran con él en un pequeño pueblito que la Falange había tomado como base para combatir a los últimos hombres de la Resistencia Republicana, que se encontraban escondidos en los montes de la zona. Para combatir a la resistencia, Vidal confecciona un plan de ataque absolutamente fascista, confiscando alimentos y medicamentos a la población civil del lugar.
Ofelia ama los cuentos, las historias de fantasía. Obviamente la aversión que existe entre Vidal y ella es mutua. Ella, que está sumergida en ese mundo, y condenada a vivir sus años por venir con el aquel monstruo, comienza a ver cosas extrañas en el lugar. Su madre se está muriendo, todos lo sabemos, los espectadores, el marido y Ofelia, solo que nosotros lo vemos y los demás no lo quieren admitir. Ofelia entonces se adentra en un mundo de sueños y pesadillas.
La visita del Fauno comenzará un viaje maravilloso a través de mundos de fantasía arrancados de las páginas de la imaginación de Ofelia. El Fauno es un ser mitológico. Los griegos tenían a los sátiros, unos seres mitad hombre y mitad cabra, que atacaban a las vírgenes y bañaban de vino el mundo. Los Romanos los concibieron como unos seres más pacíficos y amables, pero siempre con un halo de oscuridad y reserva.

Ofelia ve por primera vez al Fauno (Doug Jones), cuando recorre un antiguo laberinto en ruinas, cerca del pueblito. El Fauno le revela, entonces, que ella no es quien cree ser. Que es en realidad una princesa que se fugó hace años de una tierra de fantasía, la última de su estirpe, y que debe regresar pronto a su tierra natal, para reinar bajo el cielo azul y bajo la luna. Debe llevar a cabo tres pruebas para poder volver, y debe hacerlo antes de la próxima luna llena.
La primera prueba la lleva hasta un viejo árbol moribundo, y debe adentrarse en sus entrañas, donde encuentra un gigantesco sapo, que está matando lentamente el árbol con su presencia. Utilizando unas piedras que le dio el fauno, alimenta al sapo que explota, empapándola de una viscosa materia verde. Del vientre del animal extrae una llave.
En su segunda tarea debe dibujar una puerta con tiza en la pared y atravesarla, cruzar un salón donde se encuentra una horrenda criatura que lleva los ojos en las manos, llamada El Pálido, que tiene fama de comer niños; y sacar una daga de una pequeña caja. Al regresar toma dos uvas de la enorme mesa, que el fauno le había prohibido expresamente, y el monstruo se despertó. Ofelia logró salir pero las hadas que el Fauno había mandado a cuidarla fueron devoradas por el horrible ser. El Fauno le dice entonces que nunca podrá entrar en su mundo natal, porque rompió las reglas.
En el parto, la madre de Ofelia muere. El Fauno regresa y le da una segunda oportunidad, pero le dice que debe hacer todo lo que él diga, sin preguntar y sin protestar, y le dice que lleve al bebé al laberinto. Lo logra hacer, pero Vidal corre detrás de ella. El Fauno le dice que le de al bebé, porque para abrir el portal se debe derramar sangre inocente. Pero ella, ya desconfiando del extraño ser se rehúsa a lastimar a su hermano. Vidal la encuentra y le arrebata el bebé y la mata de un tiro, mientras el pueblo es atacado por la resistencia. Al final Vidal es asesinado.

Más allá del mundo, más allá de todo vemos a Ofelia que se encuentra con un rey y una reina y se abren las puertas a un maravilloso mundo de fantasía.

Durante los 90’s nos enamoramos de los Expedientes Secretos X (The X Files), donde veíamos a los agentes del [...]