
Si hay un escritor prolífico en su carrera, ese es Stephen King, con más de 60 novelas publicadas desde 1974. Muchas de las historias de King fueron llevadas al cine con un éxito atronador, comenzando con su primera novela Carrie, que se estrenó en su versión en celuloide 2 años después, en 1976, bajo la dirección de Brian de Palma (tomaba el tema de la psicoquinesis o telequinesis, dentro del marco cotidiano de una adolescente maltratada tanto por sus compañeros como por su madre, un film aterrador). Otra de las geniales novelas del maestro del terror fue El Resplandor, la historia de Jack Torrance, un profesor alcohólico en recuperación, que debe pasar todo el invierno en un hotel vacío en las montañas como sereno y cuidador junto con su esposa e hijo; allí se desarrolla la locura y la más escalofriante historia. Fue llevada al cine por el afamado director Stanley Kubrick, y protagonizada por Jack Nicholson.
Pero, a pesar de que Stephen King sea el rey indiscutido de la novela de terror del siglo XX, no solo se dedicó a aterrar a sus lectores. La ciencia ficción y la fantasía están directamente relacionadas con el horror, pero también con la esperanza o el asombro.
La Milla Verde es una de las mejores novelas de King no dedicadas al terror. Es una historia de milagros y de dolor, de la realidad humana. Fue llevada al cine en 1999 en una excelentísima película dirigida por Frank Darabont y protagonizada por Tom Hanks, con Michael Clarke Duncan, David Morse y Gary Sinise (que ya había compartido la pantalla con Hanks en Forrest Gump en 1994).
La historia nos presenta a Paul Edgecomb (T. Hanks), el jefe del pabellón para condenados a muerte de una cárcel de Louisiana (al sureste de los Estados Unidos). Estos pabellones, en los que los presos pasan sus últimos meses de vida, conociendo su final, son llamados La Última Milla, pero Paul y sus compañeros, que llevaban una relación muy cordial y cercana (y que preferían tratar bien a los presos, porque no importa las barbaries que hayan hecho, ya están condenados, ya conocen su destino y nada lo va a cambiar), ellos llamaban al pabellón, cariñosamente, la Milla Verde, por el color de las paredes.
Pero la buena relación de Paul y sus compañeros entró en caos con la inclusión a la Milla de un nuevo celador, Percy Wetmore (Doug Hutchison), que ingresó acomodado por su tío, que era gobernador, así que podía entrar en cualquier empleo estatal sin tener idea de nada. Percy se llevó el mal visto de sus compañeros, pero no por ser el nuevo, sino porque tenía maldad pura en el corazón, un cinismo y una morbosidad monstruosa. Lo vemos entrando a uno de los nuevos reclusos (confiando en que está dopado), al grito de “hombre muerto, aquí hombre muerto caminando”, humillándolo. Igualmente, no le salió bien, ya que el preso estaba bien conciente y generó una situación muy violenta, en la que quedó en evidencia la incompetencia de Percy.

En el pabellón, en un principio, hay 2 reclusos: Eduard Dellacroix (Michael Jeter), que hace amistad con un ratoncito que encuentran, el señor cascabeles, que fue la mascota de la Milla Verde; y Arlen Bitterbuck, un nativo americano, que a la hora de su muerte dice que está arrepentido, y le confiesa a Paul que cree que si uno realmente se arrepiente de sus maldades, al morir va a los momentos felices de su vida, a revivirlos eternamente.
Pero todo cambia con el ingreso de dos presos extraños: John Coffey (Michael Clarke Duncan), un gigantesco hombre negro, condenado a muerte por violar y asesinar a dos niñitas, pero hay algo diferente en él: su inocencia, es naive, es cándido, como si fuera un niño de 5 años que vio los peores males y sufre y nunca se repone, incluso le tiene miedo a la oscuridad. El otro recluso es William Wharton (Sam Rockwell), o como se hace llamar: Billy the Kid, es un trotamundos delincuente que cayó preso por asesinato. Pero ya en su primer día demuestra ser un loco psicópata (es el preso que deja en evidencia la incompetencia de Percy) y que luego incluso lo acosa, verbal y sexualmente, para humillarlo de las peores maneras (lo mismo que Percy hace con los demás).
Paul sufre de una terrible infección urinaria que le está sacando todas las energías y que le causa un dolor terrible. John Coffey lo llama desde su celda, cuando Paul se acerca, el gigante lo toma de la solapa y le apoya la mano en la entrepierna. Las lámparas explotan, el viento asota la habitación y las paredes vibran. Al cabo de unos minutos, Paul estaba curado. John tenía la habilidad de curar con las manos cualquier tipo de afección, extrayéndola del cuerpo absorbiéndola él mismo, para luego exhalarla por la boca en forma de cenizas (en el libro son moscas). Éste es el primer milagro y Dellacroix y Paul fueron testigos.
Un tiempo después, Percy aplastó violentamente al señor cascabeles, Eduard le pide a John que lo salve, así todos los celadores, salvo Percy son testigos del milagro, cuando el ratoncito que hacía minutos era una mancha en el piso que había crujido bajo un zapato, ahora vivía nuevamente.
Lo peor que hace Percy es presidir la ejecución de Eduard, cuando deliberadamente no moja la esponja que se le pone en la cabeza, de esta manera el shock eléctrico tardó muchísimo más tiempo en matarlo, largando humo, incendiando la carne y calcinando al francés vivo, frente a un público aterrorizado.

Entonces todos decidieron ayudar a sacar a John de la cárcel para llevarlo a la casa de Hal Moores (James Cromwell), cuya mujer tiene cáncer, un tumor en el cerebro. Pero después de curarla, John no exhaló la enfermedad. Cuando volvió a su celda, tomó a Percy por el brazo y le vomito el cáncer en la boca. Percy, completamente aturdido, se fue caminando y ante los insultos de Billy, tomó su arma y lo acribilló a balazos. Finalmente fue trasladado al manicomio, pero como paciente en lugar de celador.
John entonces tomó la mano de Paul y le hizo tener una visión, en la que le mostró que Billy the Kid había sido el que asesinó a las dos niñitas, haciéndolas quedarse quietas diciéndole a una que si abría la boca mataba a su hermana y viceversa. Usó su amor para matarlas. Paul entendió, entonces que John Coffey era un verdadero santo y que toda su vida se arrepentiría de no ayudarlo a escapar, pero John le explicó que quería morirse, que ya no soportaba la maldad en el mundo.
La familia de las niñitas fueron a presenciar la ejecución de Coffey y la festejaron con entusiasmo, mientras los hombres de la Milla Verde, los únicos que conocían la verdad y amaban a John por quien realmente era, y que no soportaban la ironía de que fuera a la silla, lloraron su muerte.
La historia se la cuenta el anciano Paul a una amiga suya en el geriátrico donde viven. Pero ella no le cree porque si en 1935 el ya tenía un hijo adulto y todo lo demás que había contado en la historia, Paul debía tener 108 años. Entonces la llevó a una cabaña en el bosque donde, en una caja de cigarros dormía el señor cascabeles, con su pelo todo canoso. El Toque de John les había cambiado la vida. Paul le dijo entonces que no solo no poder morirse en tanto tiempo es el castigo de dios por dejar morir a John Coffey.
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1 Comentario en “La Milla Verde, Stephen King”
como se llama la cancion que ve jhon coffey en el cine antes de morir