“El rey de los sueños aprende que uno debe cambiar o morir y toma su decisión” Neil Gaiman
Editorial Vértigo, de la DC Comics, siempre se dedicó a publicar todo lo que la empresa DC no se atrevía. Todos aquellos comics políticamente incorrectos que la empresa, responsable de Superman y la Liga de la Justicia, tenía que rechazar porque no iban de acuerdo al estilo que le estaban queriendo dar a sus historietas, eran enviados automáticamente a Vértigo.
Vértigo publicó comics muy oscuros y densos, como The Preacher, V de Vendetta o Transmetropolitan. La violencia y el sexo casi explícito es lo que los hacía políticamente incorrectos para la DC. Pero Vértigo nace en el año 1993, de la mano de Karen Berger, directora ejecutiva de la empresa madre.
Hubo un comic que DC supo que debían publicarlo desde el primer momento en que lo tuvieron en sus manos, desde antes de la creación de Vértigo. Era The Sandman, con guión de Neil Gaiman y dibujos de varios artistas, entre ellos Sam Keith y Malcolm Jones III. Más tarde The Sandman volvió a publicarse en su totalidad dentro de las colecciones de Vértigo.
Este comic es precisamente, como bien dice Pablo de Santis en su libro La Historieta en la Edad de la Razón: “The Sandman y sus historias representan el intento por reducir la brecha entre el comic de autor y el éxito editorial; el ideal que propone es una revista de culto de llegada masiva.”
Ya las tapas de The Sandman resaltan algo en particular, no estamos frente a una historieta común y corriente, sino que (de nuevo utilizo las palabras de Pablo de Santis) estamos en presencia de un “comic de arte”. Las tapas de esta historieta fueron realizadas por el ilustrador David McKean.
Durante los 80’s el lector de comics le permitía a los dibujantes que hicieran volar su espíritu experimental hasta niveles excepcionales, mezclando estilos, y jugando con la confusión y el expresionismo. Pero el ilustrador de tapas no tenía la misma suerte. El lector exigía del ilustrador un realismo más allá de todos los límites. Se buscaba una nitidez excepcional en cuerpos musculosos, naves espaciales y monstruos marinos.
Si este es el contexto en que comenzó The Sandman en el año 1988, podemos ver que David McKean fue un pionero absoluto. Ya que sus portadas no solo mezclan diversos estilos pictóricos como la acuarela, el collage, oleos, ilustraciones, fotografías sobreexpuestas e incluso caligrafía. Muchas veces, este extraño rompecabezas expresionista no deja prever absolutamente nada sobre la historia del comic. Por lo tanto, estas tapas son una especie de filtro o “contraseña” (como dice de Santis) para que el lector sagaz comprenda que está frente a un comic complejo que precisa algo más que una lectura rápida.
Hay otro factor que hace que esta historieta fuera única en su momento. Hablo del reconocimiento del guionista, fue el primer comic con prólogos y epílogos. Fue una especie de reclamo de inclusión de la historieta no como arte plástico o gráfico sino como arte literario.
La historia del comic tiene un grado de oscuridad que a veces supera incluso el de los dibujos que la componen. Todo comienza cuando una especie de logia masónica parecida a una secta esotérica se reúne en Inglaterra y realiza un macabro ritual para capturar a La Muerte en un círculo mágico, para poder vivir para siempre, sin que la muerte exista en ninguna forma y en ninguna parte del universo. El ritual funciona, pero hubo un problema, y en lugar de atrapar a Muerte atraparon a Morfeo, el Sueño.
Morfeo, el protagonista de la historia, es la representación antropomórfica del Sueño. Físicamente es un joven alto y delgado de cabellos negros y piel blanca. Vale decir que todo el comic es de una estética gótica muy presente en todos los personajes y situaciones. Morfeo tiene una forma de ser que recuerda a los músicos góticos de fines de los 80’s. Este detalle estético es una de las cosas que lograron una masificación del comic durante toda su tirada que comenzó en 1988 y concluyó en 1996.
The Sandman es un antiguo personaje del folclore anglosajón. La traducción literal es El Arenero, y era un hombre que llevaba una bolsa de arena mágica que esparcía sobre los ojos de los niños para hacerlos dormir y tener dulces sueños. Esta fantasía es tan hermosa como naif. Y el hecho de que la historieta sobre Morfeo se llame así le da un toque más macabro aún.
Morfeo, osea Sueño, pertenece a una familia de siete hermanos, llamados Los Eternos. Destino, Muerte, Sueño, Destrucción, los gemelos Deseo y Desespero, y Delirio. Todos ellos son las representaciones antropomórficas de estos conceptos, oscuros todos. En inglés, los nombres de los siete hermanos comienzan con la letra D.
Continuando con la historia, durante más de cincuenta años, la secta mantuvo cautivo a su prisionero, sin saber que hacer con él. Lo mantuvieron en una cárcel mágica de cristal en un sótano oscuro. Durante todo ese tiempo, Morfeo no envejeció ni cambió en lo más mínimo. Pero lo que creció fue su ansia de venganza.
Comenzaron a haber problemas y diferencias políticas entre los miembros de la secta, finalmente, en un descuido de sus captores, el arenero se escapó. Y comenzó su vendetta. Pero luego de 50 años de odio y de tiempo para planear, el asesinato es lo menos interesante. Morfeo no quería ver muertos a sus captores sino castigarlos, hacerlos sufrir.
Uno de los castigos más terribles que llevó a cabo fue el de mantener a uno de estos hombres en el eterno despertar. Como aquellos sueños que tantas veces fueron utilizados en guiones de series de dibujos animados y películas humorísticas en los que el personaje despierta y pasan cosas extrañas y vuelve a despertarse y así sigue en una cadena de despertares. Sandman atrapó a su víctima en un eterno despertar, y en cada uno de sus despertares es asesinado de las maneras más crueles.

Durante los 75 números que dura la serie, Sandman se convertirá en realidad en un disparador para contar diversas historias. En un comienzo las historias eran siempre cuentos de terror, más tarde se amplió el comic al género Fantástico.