Enki Bilal es uno de los más grandes genios de la historieta francesa, y en especial del género Cyberpunk, con tramas siempre muy comprometidas con la política antifascista. Nació en Belgrado, de madre checa y padre yugoeslavo. Es un gran artista que triunfó en Paris, en donde vive desde 1960. Entró en contacto con René Goscinny y comenzó a publicar en la revista Pilote.
Todas sus obras tienen siempre que ver con el pasado, el presente y el futuro. En la trilogía de comics Nikopol, el personaje principal, Alcides Nikopol, es un hombre que comenzó un movimiento revolucionario en 1993, negándose a luchar contra la coalición chino-soviética (tengamos en cuenta que fue publicada en 1980, nueve años antes de la caída del muro de Berlín). Y el presente es en 2023, cuando despierta de sueño criogénico, la nueva manera de preservar a los presos políticos, para descubrir que el mundo lo convirtió en un moderno Che Guevara, y enarbolan su nombre todos los grupos que están en contra del gobierno fascista francés que lleva años en escena.
En la tetralogía que comienza con el comic El Sueño del Monstruo, el personaje principal, Nike, nació durante el conflicto de los Balcanes, en la ciudad de Sarajevo, que estaba bajo bombardeo, en 1993. Más de 30 años después, él, que siempre tuvo una memoria fenomenal, comienza a volver en el tiempo dentro de su mente, recordando, como una cuenta regresiva, los primeros días de su vida. Así recuerda que fue dejado en un hospital por un soldado americano, que llevaba zapatillas Nike, y de ahí su nombre, y recuerda a Amir y Leyla, dos huérfanos que estuvieron con él en la misma cuna. En el presente, Nike quiere encontrarlos, porque siente que de niño no pudo protegerlos y ahora es su deber, pero el destino hace que los tres estén envueltos en una misma trama mucho más grande y oscura.
Además, hay otro tema que surge siempre en las grandes novelas gráficas de Bilal: la inmortalidad. Y no solo la angustia de la vida eterna, sino la codicia por la misma. En las dos obras que nombre recién, el déspota fascista que gobierna parís, en la primera, y el líder internacional, en la segunda, ambos codician la inmortalidad.
Tykho Moon tiene todas las clásicas mañas de Bilal que ya nombramos, además de estar protagonizada también por un hombre solo en busca de Algo que tiene que ver con el pasado y el futuro. Tykho Moon es un film dirigido por Enki Bilal, y guionado por él mismo con la ayuda de Dan Franck, estrenado en 1996. No tuvo mucho éxito en Europa ni América, pero en Japón fue una explosión de aplausos tras otra, y hoy en día es considerada allí una película de culto.
La historia transcurre en una ciudad parisina, digo así y no digo París, porque hay cosas de la ciudad que no nos aclararán hasta el fin de la película. Es en un futuro cercano, que tampoco queda claro. La ciudad está dividida por un muro, cual Berlín durante la época de la Unión Soviética. De un lado transcurre la historia, y de otro lado vemos, a lo lejos, la Torre Eiffel truncada (le falta la parte de arriba), el Arco del Triunfo y vemos también el palacio presidencial, que es una especie de Arco postmoderno.

El presidente McBee es un hombre viejo y muy enfermo. Tiene una afección incurable, es una infección de color azul que lleva bajo la oreja, es una enfermedad mortal y que va matando sus células cerebrales conforme pasa el tiempo. Nadie sabe como o porqué sufre de esta infección, pero lleva más de 20 años soportándola, él, su hermano gemelo que es asesinado al comienzo del film, y sus 2 hijos varones, Edward y Albin, que a su vez son gemelos (el presidente confunde siempre a sus dos hijos, puede ser porque su cerebro esté fallando, o porque sinceramente le importen demasiado poco, yo me inclino por lo segundo)
McBee Odia a su esposa Eva (la famosa actriz Marie Lafoêt), ya que el tercer hijo que criaron, Konstantin, no solo es morocho (cuando todos los hombres de la familia son rubios), sino que no parece estar afectado por la enfermedad. Esto lo convierte en un bastardo, e implica que la señora McBee no es fiel a su esposo.
Hace 20 años, McBee tenía varios hombres fieles a la causa, que se encargaban de frenar a la oposición, probablemente utilizando la violencia, entre ellos se encontraba Tykho Moon, que era el amante de la señora McBee. Pero ella supo que su marido planeaba mandar a sus hombres a criogénia para utilizarlos como reserva para el día que necesite un transplante de órganos o transfusión y los cargó con su ADN. Entonces, loca de amor por Moon, decidió sacarlo del hospital y lo prendió fuego.
Tykho Moon fue dado por muerto.
De vuelta en el presente, Anikst (Johan Leysen), un hombre que se dedica a la talla de piedras y a la pintura en sus ratos libres se encuentra envuelto en sucesos raros, en los que siempre aparece la hermosa Lena (la actriz que la representa es Julie Delpy), que realmente fue enviada a encontrarlo, porque él es Tykho, pero perdió la memoria en el incendio. En lugar de entregarlo a McBee, Lena termina enamorándose de él y escapan, con la ayuda de Glenbarr (Richard Bohringer), un “periodista” norteamericano que vino para asesinar a todos los McBee por orden de las Naciones Unidas.
Llegando al final, Tykho es atrapado por el gobierno, y sus dos amigos irrumpen en el palacio y lo rescatan dando muerte a los McBee, pero el presidente termina entrando en una cápsula criogénica mientras se desangra. Tykho y Lena se van, y en una autopista frenan su auto, detrás la moto de Glenbarr, y allí mismo aparece Konstantin. Estos dos terminan matándose el uno al otro. Allí vemos que debajo de la oreja del joven hay una mancha azul. Antes de morir Glenbarr le dice a Tykho que el chico era un McBee realmente y estira la mano para entregarle un libro, que en la tapa dice Tykho Moon, el libro que escribió él mismo, pero él se da vuelta y se va con su chica, dándole la espalda al pasado y volviendo a ser Anikst, el artista.
Al final Anikst y Lena están en una nave espacial mirando por la ventana, observando la tierra, con cara de esperanza. Ella dice “Nunca antes había dejado la Luna” y corren los títulos.
Los McBee eran los gobernadores de la colonia lunar, que era tan parecida a Paris y a toda Europa.
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